El hábito de la lectura responde a una serie de factores, no es el resultado de la suerte.

  • Busca un tiempo y un lugar para leer todos los días con los niños, sin que esta lectura tenga relación con las tareas escolares.
  • El ejemplo es importante, los niños imitan lo que ven. Si te ven hacerlo sin necesidad y solo por placer, asimilarán que hacerlo puede ser divertido.
  • Lee con tu niño desde muy pequeño. Invéntale una historia de acuerdo a los dibujos que vean. Los niños pequeños no son lectores autónomos. Ellos buscan relacionarse primero con el objeto: tocarlo, chuparlo, pasar las páginas…están explorando como lo hacen con sus juguetes.
  • Haz de la lectura un tiempo divertido. Cuando los niños son pequeños se pueden leer historias jugando con la voz o entonando poemas y canciones. El niño mejora su lectura cuando se apropia del ritmo y los sonidos de las frases.

  • Cualquier motivo puede ser bueno para leer: preparar una excursión, hacer un postre sabroso o conocer las reglas de un juego. Las guías turísticas, los periódicos, las instrucciones o la publicidad ayudan al niño a comprobar que leer es importante para cualquier actividad.
  • Pregúntale al niño por sus lecturas. Si te interesas por los libros que lee prodrán tener un interesante tema de conversación. De esa manera se irá tornando en un lector activo.
  • Reserva tiempos de lectura en casa. Incorpóralos a las rutinas de cada día. Ello formará su hábito de lectura.
  • Cuando los niños ya sepan leer, sigue compartiendo la lectura en familia. Les gusta escuchar historias leídas en voz alta a cualquier edad, y seguirán necesitando los estímulos de sus maestros y padres.

FUENTE: TÉCNICAS DE LECTURA – Prof. Carlos Camarena