1 PROBLEMA: “Nos estamos distanciando”
CONSEJO BÍBLICO:
“Que se aseguren de las cosas más importantes”. (Filipenses 1:10)
El matrimonio es algo muy valioso y merece que la pareja le conceda un lugar prioritario. Por tanto, pregúntense: “Será que el ajetreo diario nos está empujando a vivir cada cual su propia vida?. Claro está, es probable que el trabajo y otras obligaciones limitan hasta cierto grado el tiempo que pueden pasar juntos. Pero ¿Qué hay de actividades que no son tan importantes, como los pasatiempos y las salidas con los amigos?
Por otra parte, hay quienes trabajan más horas o buscan en qué ocupar su tiempo tan solo para no tener que estar con su conyugue. Tales personas no se están “distanciando” de su pareja: están huyendo de sus problemas matrimoniales. En estos casos, es necesario que ambos identifiquen y ataquen la verdadera raíz del problema. Deben tener presente que, para fortalecer su relación, necesitan compartir sus vidas; solo así llegarán a ser realmente “una sola carne” (Génesis 2:24).
2 PROBLEMA: “Esta relación ya no me da lo que busco”.
CONSEJO BÍBLICO:
”Que cada uno siga buscando, no su propia ventaja, sino de la otra persona”.
(1 Corintios 10:24)
Si alguien se preocupa principalmente de lo que obtiene en el matrimonio, no importa con quien ni cuantas veces se case: jamás será feliz. Para que una relación funcione, cada uno tiene que concentrarse en la otra persona más que en sí mismo. ¿Por qué? Porque, como dijo Jesús, “hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35).
3 PROBLEMA: “No cumple con su papel”
CONSEJO BÍBLICO:
“Cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios”
(Romanos 14:12)
Desde luego, a ningún matrimonio le irá del todo bien si solo uno de los dos se esfuerza por hacer lo que le toca. Pero la situación se complicará aún más si ninguno pone de su parte y ambos se dedican a culparse el uno al otro.
Si usted se obsesiona con lo que su pareja debería hacer y no hace, acabará amargándose, y será peor si utiliza los defectos de su conyugue como excusa para desatender sus propias responsabilidades. Pero si se esfuerza por cumplir bien con su papel, es muy probable que sui relación mejore (1 Pedro 3:1-3).
Más importante aún, sus esfuerzos agradarán a Dios y le demostrarán que usted respeta la institución del matrimonio (1 Pedro 2:19).
4 PROBLEMA: “Ella no me respeta”.
CONSEJO BÍBLICO:
“La cabeza de todo varón es el Cristo”.
(1Corintios 11:3).
Como vemos, todo hombre tiene que reapretar la autoridad de Cristo. Por tanto, si un hombre que su esposa lo respete, debe preguntarse si él está respetando a Jesús e imitando su forma de ejercer la autoridad.
El apóstol Pablo escribió: “Esposos, continúen amando a sus esposas, tal como el Cristo también amó a la congregación y se entregó por ella” (Efesios 5:25). Jesús no se comportaba como si fuera el mandamás (Marcos 10:42-44). Es cierto que utilizaba su autoridad para guiar a sus discípulos y corregirlos cuando era necesario, pero nunca era duro ni severo. Los trataba con amabilidad y no esperaba de ellos más de lo que podían dar (Mateo 11:29, 30; Marcos 6:320, 31; 14:37,38). Además, siempre se preocupaba más por ellos que por sí mismo (Mateo 20:25-28).
Todo esposo debe preguntarse: “¿Cual es mi punto de vista sobre el papel del hombre en la familia y sobre las mujeres en general? Les doy más peso a los principios bíblicos, o a las costumbres y opiniones típicas de mi cultura?
Por ejemplo, ¿me parecería mal que una mujer no estuviera de acuerdo con su esposo y se lo expresara de manera firme pero respetuosa?”. Conviene recordar el caso de Sara, la esposa de Abrahán. No hay duda que ella respetaba profundamente a su esposo (1 Pedro 3:1-6). Sin embargo, cuando en una ocasión se dio cuenta de que él no había visto cierto problema que amenazaba a la familia, no dudó en decirselo9 con franqueza (Génesis 16:5; 21:9-12).
Está claro que Abrahán no era un tirano al que Sara no se atreviera a replicarle ni una palabra. Igualmente, el esposo cristiano jamás intimida a su esposa ni le exige lo complazca en todos sus caprichos. Más bien, se gana su respeto siendo bondadoso y ejerciendo cariño su autoridad con cariño.
5 PROBLEMA: “El no tiene iniciativa”
CONSEJO BÍBLICO:
“La mujer verdaderamente sabia ha edificado su casa, pero la tonta la demuele con sus propias manos”. (Proverbios 14:1).
Si a su esposo le cuesta tomar decisiones, ¿qué hará usted? Podría pasarse la vida recriminándole su falta de iniciativa, o incluso tomar las riendas de la familia. Pero ¿qué lograría con eso? Solamente socavar la confianza y la autoridad de su esposo. Al final, como dice el proverbio, terminaría demoliendo su casa con sus propias manos. Si lo que quiere es fortalecer su matrimonio, ¿no sería mejor concentrarse en lo que su esposo sí hace y expresarle su aprecio por ello?
Muchos hombres valoran el respeto incluso más que el amor. Si usted hace que su esposo se sienta respetado; porque ve que sus iniciativas se agradecen y logran buenos resultados, es muy posible que él mejore como cabeza de familia. Como es natural, habrá asuntos en los que no estarán de acuerdo. Y es bueno que analicen juntos esos temas (Proverbios 18:13). Ahora bien, no “demoler” su matrimonio, es importante que elija bien el tono y las palabras (Proverbios 21:9; 27:15). Trate a su esposo con respeto, y será más probable que él llegue a ser un hombre más decidido y emprendedor.
6 PROBLEMA: “No soporto sus defectos”
CONSEJO BÍBLICO:
“Continúen soportándose unos a otros y perdonándose liberalmente unos a otros si alguno tiene causa de queja contra otro”. (Colosenses 3:13).
Antes de casarse, las personas suelen estar tan concentradas en las virtudes de su pareja que ni reparan en los defectos. ¿Por qué no hacer lo mismo después de la boda?. Por supuesto, si uno busca en su conyugue motivos para quejarse, los encontrará. Pero ¿en qué vale más la pena concentrarse: en lo malo, o en lo bueno?.
Jesús nos enseño a pasar por alto los defectos ajenos. Preguntó: ¿“porqué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano, pero no tomas en cuenta la viga que hay en tu propio ojo”? (Mateo 7:3). Desde luego, hay una gran diferencia entre una paja (un simple trocito de hierba seca) y una viga (un enorme madero que sostiene el techo de una casa) ¿Cuál es la lección? “Primero extrae la viga de tu propio ojo, y entonces verás claramente cómo extraer la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:5).
Justo antes de poner este ejemplo, Jesús dio una seria advertencia: “Dejen de juzgar, para que no sean juzgados; porque con el juicio que ustedes juzgan, serán juzgados” (Mateo 7:1-2). Si queremos que Dios pase por alto nuestros defectos; la viga en nuestro ojo, nos conviene hacer lo mismo con nuestro conyugue (Mateo 6:14-15).
SALUD Y BIENESTAR TOTAL…
Hola,me encantó el artículo,super útil y preciso para tratar los problemas matrimoniales,en especial porque utiliza la Palabra de Dios como base de reflexión.Gracias y bendiciones.Irene.