Si escogemos un hábito,  debemos estar conscientes que tambíen escogemos el resultado final. Los buenos hábitos son difícil de adquirir; y son una buena compañía para siempre, miestras que los malos hábitos son fáciles de adquirir, pero son una mala compañía para toda la vida. Estos malos hábitos llegan lentamente en forma agradable, placentera y muchos veces ya está con nosotros antes que nos hayamos dado cuenta que lo tenemos ahí.

Los malos hábitos se pueden predecir y también evitar, sin embargo son muchas las personas que se crean problemas adquiriendo malos hábitos aún a pesar de ser dañinos y de crear problemas a la salud y a nuestra economía.

Alguien decia que el hábito es como un cable trenzado, cada dia trenzamos un hilo hasta que se hace mas fuerte, demasiado como para romperlo, entonces la fuerza de este cable nos lleva el crecimiento y desarrollo personal cuando es bueno, o nos lleva hacia el fondo de todas las desventuras cuando este hábito es malo. Por ejemplo, el incumplido habitual es aquel que no asiste o llega tarde a todas las ceremonias, reuniones y cuanta actividad tenga, esta persona al prinicipio se inició con una ligera concesión, que luego avanza obteniendo concesiones hasta que pasado el tiempo, se convierte en un mal hábito, en un modo de vivir; así se han adquirido los malos hábitos de mentir, robar, ser irresponsables de nuestros actos,  ser impuntuales, ociosos o falsos de limpieza, habituados al desorden, a no respetar a las personas, en fin, a todos esos vicios que a diario los vemos y sentimos.

Como se puede observar, los malos hábitos comienzan lenta, selenciosa y de manera inofensiva, pero luego de adquirirlos se hacen firmes y fuertes. Antes de que nos hayamos enterado que tenermos tal o cual hábito, ese hábito ya nos tiene.

Nustra mente es un maravilloso mecanismo flexible que puede realizar cambios y reajustes; el procedimiento para adquirirlos es casi parecido para todos. Así, los pecados o actos inmorales se vuelven tolerables si se repiten y puede llegar a la aceptación de los mismos, de la aceptación se cambia a la aprobación inmediata, para posteriormente pasar a la participación. Durante todo este procedimiento de adaptación, nuestra mente produce una atmósfera moral o inmoral, que es el regulador final de la conducta.

Decide amar en lugar de odiar, decide dar en lugar de guardar, decide trabajar en lugar de descarnsar.

Si nos asociamos con personas equivocadas, vamos a ser influidos por esas actitudes; las malas compañías corrompen las buenas costumbres. El mejor ejemplo de esto es el acento que se nos pega cuando vamos a Argentina, estoy seguro que a los pocos meses se estar en ese ambiente social, vamos a adquirir la forma de hablar; el acento de ese lugar, y en poco tiempo hablaremos como ellos, como si eso resultara normal.

No solo adquirimos las costumbres y el acento de las personas con quienes nos asociamos en forma constante, sino también que perdemos la sensibilidad de esos vicios y poco a poco nos vamos acostumbrando, es decir que vamos adquiriendo ese hábito malo sin darnos cuenta.

En resumen, si estamos en un ambiente negativo, o destructivo, por un tiempo suficiente, pasaremos de la objeción a la tolerancia, luego a la aceptación y de la aceptación a la participación e incluso al disfrute.

Se puede abandonar un mal hábito cuando hay voluntad para hacerlo, e incluso es mucho mas gratificante y tiene muchas recompensas. Dejar un mal hábito aumenta nuestra autoestima y nos deja la satisfacción de haber superado un hábito que nos hacia mucho daño.

Es importante indicar que los malos hábitos se abandonan más rápido si somos conscientes y tenemos voluntad de cambiar, si nos asociamos con personas apropiadas que tiene objetivos positivos en la vida.

FUNTE: CONSEJOS PARA LA VIDA Y EL TRABAJO – Luis Caso Palpa