Dentro del útero crece un tejido llamado endometrio, que se encarga de alojar a un bebé cuando se inicia un embarazo. En caso que el embarazo no ocurra, este tejido cae constituyéndose en el sangrado menstrual. Son muchas las causas por las que pueden aumentar el sangrado menstrual, entre ellas los pólipos, que son porciones de tejidos similar a una lengua o carnosidad que crecen en el endometrio. El aumento del sangrado puede ser tanto en días como en cantidad de la regla, así como en frecuencia de los sangrados. Suelen presentarles en mujeres mayores de 25 años y son comunes en los años alrededores de la menopausia. Aunque son benignos, la posibilidad de que un pólipo se convierta en cáncer existe, por lo que se sugiere sean retirados incluso sin no producen molestias. Pueden ser únicos, pero la mayoría de veces se encuentra más de uno. La sospecha se diagnostica a través de la ecografía transvaginal y la confirmación con un examen llamado Histerosonografía, que se realiza en el consultorio sin anestesia y dar una excelente información de la localización, tamaño y número de estos pólipos.